
Muchas veces sentimos esta frase, pero no siempre los que la pronuncian le dan sentido. Sólo la usan como una frase que «llega» bien.
Días pasados en la Mutual de Ayuda Social de Empleados Municipales, como ya lo dio a conocer El Heraldo, se realizó la degustación de guisos de fideo, de arroz (primavera, cuatro quesos), etc. Incluso una variedad de guiso para celíacos, todo esto a precio de costo (únicamente para los asociados a la mutual). Un beneficio que los directivos lograron mediante un convenio con la Gerencia del Credicoop, y la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe).
Fue una noche especial, los empleados que fueron, incluso algunos periodistas, supieron del sabor especial (el mismo gustito del guiso de la abuela), con un condimento especial, los nutrientes necesarios para una buena alimentación.
Pero además, y en esto me quiero detener, el cariño puesto en cada porción de esta comida, por la gente de la Universidad, para lograr esto, con investigación, esfuerzo, dedicación y tiempo. Silvina María Malisani, una contadora, docente de esta casa de estudios, llegó para supervisar la degustación y explicar las bondades de esta alimentación que, como ella decía, no pretende ser la panacea, puede ayudar en mucho a la alimentación de nuestra gente, por lo que ofrecieron la misma posibilidad a otras instituciones.
Cuando la escuchaba hablar, más que una conferencista, me parecía oír a una mamá preocupada por los suyos. Cuando al terminar le pregunté cuál fue lo que motivó todo esto, me dijo: el amor a la gente, y ver las carencias alimentarias de los más humildes, en mis visitas por los barrios más pobres.
Eso confirmó lo que pensaba, estaba frente a una mujer de gran corazón, creyente, que ponía en práctica aquello que para otros, es sólo una mera frase: «por amor a mi gente».
Ella y un grupo de personas, profesionales, que dignifican la vocación docente, lograron este alimento bien nutritivo y a muy bajo costo.
Creo que si pensamos en cuántas mesas están vacías y cuántos comedores funcionan, quizás nos daríamos cuenta de la importancia de esta iniciativa, que ojalá sirva como ejemplo y se multiplique. Y así muchas familias, especialmente los chicos, podrían volver a «compartir la mesa del hogar», como debiera ser.
Por amor a la gente, Silvina y un grupo de la Universidad del Litoral, transformaron esa frase en un servicio esencial de comida «con gustito al que hace la abuela» y del que hoy los municipios asociados a la Mutual Municipal, de calle San Martín 370, pueden disfrutar.
Ante un acto de solidaridad, y amor como éste, sólo puedo decir: A la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe), al Sr. Gerente del Banco Credicoop, por su apoyo, ¡Gracias! y que Aquel que multiplicó los panes, al compadecerse del hambre de su gente, bendiga sus esfuerzos, y multiplique sus frutos.
Pablo Sánchez

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